viernes, 21 de junio de 2013

Cemento aluminoso ¿Tengo que desalojar?

 
En el desarrollo de mi labor profesional han sido muchas veces las que me he encontrado con esta pregunta ante la que no siempre se puede dar la misma respuesta.

Remontémonos al final de la Primera Guerra Mundial, cuando en Francia aparece el denominado  Ciment Fondu Lafarge, que se producía utilizando un proceso de disolución y que contenía aproximadamente un 40% de Al2O3.

En 1934, dicho cemento se utilizaba para hormigonar unas vigas de gran sección transversal para apoyar un puente grúa, y veinte años después cuando se realizó el análisis de dicho hormigón se determinó que el interior de éste, estaba totalmente convertido y era mucho más poroso que el exterior, sin embargo ofrecía resistencias entre 12 y 20  MPa.

Al mismo tiempo , en 1931 se usaron 8000 t de Ciment Fondu  para la ejecución de una gran estructura de pilotes en los terrenos enlodados del estuario del Támesis, de la que sesenta años después se recoge una muestra para su análisis determinándose la conversión y la resistencia a compresión asociada de unos 20 MPa.

Con esto, queremos hacer ver que la existencia de cemento aluminoso en una construcción no es sinónimo de patología, a pesar de que sabemos con certeza que la mayoría de los hormigones fabricados con este tipo de conglomerante han alcanzado el grado de conversión total.

A comienzos de la década de los 70 tuvo lugar en Leicester y Londres, tres episodios de colapsos de forjados en edificios pertenecientes a centros educativos, lo que sirvió para determinar la correlación  entre los colapsos y la presencia de cemento aluminoso en las viguetas, si bien uno de los casos, resulto ser un problema de corrosión en cemento portland.

Por ello, a partir de la EP-77 se prohíbe el uso de cemento aluminoso en elementos pretensados en España.

Sin embargo, cuando el 11 noviembre 1990 parte del edificio situado en el número 33 de la calle Cadi sita en la localidad del Turó de la Peira en Barcelona se vino abajo, con el triste resultado del fallecimiento de una mujer, todas las teorías que hasta entonces se manejaban vieron como sus fundamentos eran sacudidos por una realidad constatable, que no es otra que el colapso de una estructura.

Hasta los primeros colapsos, exceptuando foros técnicos muy concretos, el cemento aluminoso se tenía por material apto de gran dureza inicial. Pero dicha circunstancia unida a la rápida actuación de los medios de comunicación poniendo nombre de enfermedad -ALUMINOSIS- a un problema de durabilidad de los materiales, hizo que la sociedad entendiera como mala la presencia de cemento aluminoso en las estructuras, provocando la alarma de los propietarios cuando en un edificio se detecta la presencia de tal conglomerante.

En unas jornadas de debate sobre cemento aluminoso que se llevaron a cabo el 10 y 11 junio 2010 y en las que participaron prestigiosos expertos de los diferentes campos intervinientes en el análisis, la construcción, la rehabilitación, y la difusión de todo lo que tiene que ver con el cemento aluminoso, de la cual existe un libro editado con el título Aluminosi - Jornades de debat, se emitió un texto conjunto por las partes intervinientes, en el que se afirma que si bien los hormigones hechos con este material padecen una pérdida de resistencia y el incremento progresivo de la porosidad durante los primeros 7/10 años desde su fabricación, es igualmente cierto que aquellos que fueron construidos entre los años 50 y 60, hace más de 30 años que no pierden resistencia.

Sin duda es un dato tranquilizador el conocer que los hormigones fabricados hace años con cemento aluminoso están estabilizados desde el punto de vista resistente, y que probablemente si este fuera el único factor influyente la gran mayoría de las estructuras no necesitarían de ningún tipo de refuerzo dado que los coeficientes de seguridad permitirían garantizar su estabilidad a costa de su minoración.

Pero desgraciadamente existen otros factores que hacen que el cemento aluminoso, deje de realizar las funciones protectoras sobre el acero y facilite el acceso de los agentes contaminantes externos al metal pudiendo producirse el desarrollo del proceso de corrosión del mismo y su fallo mecánico, siendo este desarrollo más rápido cuanta mayor tensión tenga la armadura (se desarrollará con mayor velocidad en las armaduras activas que en las pasivas).

No hace falta explicar qué en elementos sometidos a flexión es la armadura la que hace funcionar al conjunto de la manera esperada evidentemente mediante el confinamiento en el hormigón. Por ello resulta preocupante la aparición de cemento aluminoso en las construcciones, no por el hecho de existir, sino por el hecho de estar facilitando la degradación del acero por el acceso de agentes que degraden a este  -fundamentalmente la presencia de humedad-.

Pero veamos cuál sería el “modus operandi “ en una obra con cemento aluminoso.

Cuando un técnico realiza una labor de inspección en un inmueble y detecta la posible presencia de cemento aluminoso, el primer paso es realizar un ensayo que determine con certeza que se trata de este material, y para ello se utiliza la difracción de rayos X.

Dicho ensayo certifica la existencia de tal material, y cualifica la presencia porcentual del tipo de árido y de otros compuestos que pueden ayudar a la interpretación del estado de degradación del hormigón. Pero dicha interpretación no puede quedar sujeta única y exclusivamente a la valoración del estado del hormigón por el análisis de laboratorio, sino que la acción combinada de dicho resultado con las inspecciones realizadas por técnico competente en el momento de la extracción de las muestras, llegando a determinar el estado actual de conservación de las armaduras de la vigueta, así como realizando ensayos “in situ” de la profundidad de carbonatación de la misma con objeto de conocer si alcanza la posición de las armaduras, pueden permitir la emisión de una opinión cierta sobre el grado de deterioro de la estructura horizontal secundaria.

Debemos tener claro que jamás se podrá evaluar una estructura por una muestra de la que sólo se conoce lo que llega a laboratorio (apenas 100 g de material), sino nos apoyamos en las inspecciones en obra, en las que podamos determinar la presencia de óxido en las armaduras, el espesor de carbonatación, zonas con humedad, o elevada agresividad del aerosol marino sobre el elemento estudiado.

Por tanto, y como proceso genérico en todas las inspecciones de edificios con posibilidad de presentar cemento aluminoso en las viguetas, el modo de proceder es recuperar una muestra para ensayar en laboratorio mediante DRX, y realizar una campaña de inspección determinando la existencia de humedades excesivas, zonas deterioradas o fisuradas y espesores de carbonatación superiores a la profundidad de recubrimiento de las armaduras, para con todo ello evaluar la necesidad del refuerzo de la estructura horizontal secundaria.

Existen teorías sobre la necesidad de determinar aspectos tales como la resistencia a compresión o flexión del hormigón fabricado con cemento aluminoso con objeto de saber si es o no suficientemente portante, pero la obtención de una resistencia aceptable en un hormigón fabricado con cemento aluminoso no es garantía de estabilidad, puesto que como se ha indicado con anterioridad no es la capacidad resistente del material la que nos tiene que preocupar sino su incremento de porosidad y la aparición de compuestos que degraden al mismo.

Sirva como ejemplo lo dicho en los primeros párrafos en los que indicamos casos que datan de principios de siglo en los que la resistencia se mantiene dentro de unos parámetros aceptables, pero el incremento de porosidad se dispara facilitando el acceso de los agentes contaminantes al acero estructural pudiendo provocar su corrosión y por ende su rotura.

Por ello, y dejando de lado aquellas creencias de que sí el hormigón mantiene su resistencia el cemento aluminoso no supone un problema, debemos tener claro que el cemento aluminoso sólo no supone un problema si no existe humedad, independientemente de la resistencia aceptable del mismo.

En el caso de que exista humedad en contacto directo o mediante el aerosol marino, con el hormigón fabricado con cemento aluminoso, podemos y debemos sospechar que existe corrosión en las armaduras y por tanto existe riesgo de colapso de la estructura. Si además podemos realizar catas certificando tal corrosión la recomendación única para afrontar al problema es la intervención de refuerzo del forjado afectado.

Por lo tanto a la pregunta de ¿tengo que desalojar? que tantas veces nos hacen a los técnicos, la respuesta debe ser clara y contundente: si tienen cemento aluminoso (que seguramente estará totalmente convertido, carbonatado e incluso en algunos casos tendrá la presencia de compuestos degradantes), corrosión (incluso con pérdida de sección) en las armaduras confinadas con dicho cemento y espesores de carbonatación superiores a la profundidad de recubrimiento de las armaduras, la respuesta, independientemente de la resistencia aceptable del hormigón es afirmativa puesto que el desarrollo del proceso de corrosión ya no frenará hasta la rotura del acero. Si por el contrario se detecta la presencia de cemento aluminoso pero no existe humedad, no se observa corrosión en los aceros, y el ensayo de carbonatación indica espesores carbonatados que no alcanzan la posición de las armaduras la respuesta es negativa.

Eso sí, poniéndonos en la piel del propietario, cualquier diagnóstico, evaluación, análisis o informe debe ser categórico y contundente y deberá ir rubricado garantizando nuestra afirmación ya sea en un sentido o en otro.

domingo, 9 de junio de 2013

Formacion en Patologia

Tras muchos meses sin actualizar mi blog, vuelvo a escribir en él para comentaros que la cusa ha sido la creación de un curso de patología online que he creado en colaboración con la Academia INTELEC.

Os invito a que llaméis y deis como referencia que desde mi blog habéis visto la promoción de un curso de Patologías de la Construcción.

Os trataran muy bien.

Además estamos editando un primer libro de patologías estructurales que si nos empezáis a solicitar, editaremos pronto para todo el mundo.

Pronto volveré con nuevas noticias.

Un saludo amigos.

sábado, 7 de julio de 2012

VISITA PREVIA

Los edificios son como las personas, con el paso del tiempo, y si no se cuidan, terminan enfermando. Pero la diferencia entre humanos y construcciones es la capacidad de quejarse de los primeros respecto de los segundos.


Los edificios manifiestan su enfermedad en forma de fisuras, hundimientos o manchas en la mayoría de las ocasiones, y salvo que estemos pendientes de "escucharlo", las señales que emite suelen pasar inadvertidas para los propietarios, que en la mayoría de los casos no tienen formación técnica especifica para conocer lo que está pasando.

El siguiente paso habitualmente suele ser recurrir al amigo que trabaja en la construcción, que no en todos los casos es la persona adecuada para una correcta diagnosis, y que suele asustar mas que ayudar.

Sirva este preámbulo para entender que cuando un cliente (propietario, comunidad de propietarios o empresa)  llega al especialista, tiene una idea preformada de lo que sucede en su propiedad.

Por ello, es necesario realizar una visita previa que permita conocer de primera mano la realidad de lo que en el inmueble está sucediendo combinando la información que el cliente nos transmita con lo que podamos detectar nosotros.

Cuando se realiza la visita, existen datos que son fundamentales para el entendimiento de la patología de un edificio, y que solo podremos averiguar con la regla de las 3 Oes.

Oír, Observar, Orientar.

Oír lo que el cliente tiene que decirte acerca de la construcción: Cuales son los daños, donde se localizan, cuando aparecieron, ...


Observar las zonas afectadas por los daños, el entorno, las zonas periféricas, saber mirar mas allá del foco del problema para detectar causas externas (patios colindantes, cercanías de obras, asentamientos, fisuras, manchas, etc).


Orientar al cliente acerca de las acciones a realizar.

En la primera visita, y desde el punto de vista del análisis técnico del problema deberíamos poder recoger datos acerca de la ubicación del edificio, antigüedad del mismo, tipo de estructura existente, número de elementos estructurales por planta, nº de plantas que componen el alzado, elemento dañado, y toda aquella información acerca de la construcción que pueda resultar de interés al caso que nos ocupa.

Igualmente es importante saber quien será el Peticionario del trabajo, si la finca tiene o no administrador, direcciones y teléfonos de contacto o cualquier otro dato que permita tener identificado y localizado al cliente.

Finalmente quedaría explicar con tranquilidad al cliente una primera opinión (si no se conoce la posible casuística es mejor omitir esta parte) acerca de cual puede ser la causa que esté provocando los daños y los posibles trabajos a realizar para la emisión de un informe técnico en el que se detecte el problema y se le den soluciones.

Debemos tener en cuenta que cuando alguien llama a un técnico porque descubre daños en su edificio, está poniendo en sus manos el bien mas caro que probablemente tenga, y a cambio espera comprensión, tranquilidad y confianza en que todo tiene solución, por eso deberemos huir de alarmismos infundados, y ser extremadamente cuidadosos con nuestros comentarios.

















domingo, 24 de junio de 2012

LAS 4 ETAPAS DE UN BUEN TRABAJO


Si analizamos detenidamente cada una de las etapas que se deben ir produciendo en el proceso de un buen trabajo de Patología, veremos como de todas ellas obtenemos datos que serán utilizados finalmente para conseguir encajar la relación entre la posible causa y el efecto o daño producido.

De todas las etapas, existen cuatro que tienen entidad propia, y que se resumen en:

  • Visita Previa: Es fundamental. Es la primera toma de contacto con la obra o el elemento dañado, y debemos ser capaces en poco tiempo de evaluar los daños aparecidos y asociarlos a una genealogía concreta de causas.
  • Oferta: Debe ser el documento base del trabajo, y se deben plasmar en él las tareas a realizar para alcanzar los resultados que permitan determinar el origen de los daños aparecidos, pudiendo adoptar las soluciones mas adecuadas.
  • Informe: Debe ser el documento fedatario, que recoja cuantos trabajos se han realizado en los tres posibles ámbitos (Campo, Laboratorio y Gabinete) y a través de análisis comparativos de gradientes, cálculos, referencias bibliográficas y un largo etcétera de aportaciones técnicas, alcance como conclusión final la existencia de una relación causa-efecto, entendiendo como tal,  la correspondencia entre el factor origen que lo motiva y el factor daño aparecido.
  • Proyecto: Es la razón última de cualquier estudio de Patología en el que se llegue a determinar una problemática que requiere de actuaciones encaminadas a reponer las características resistentes y de durabilidad de los materiales, y por ende de los elementos estructurales analizados. En él se deberá detallar de manera minuciosa el tipo de trabajo a realizar, incluyendo cuantas justificaciones técnicas hallamos esgrimido para tomar la citada decisión.







sábado, 9 de junio de 2012

CONCEPTOS GENERALES (y II)


Una vez conocido el glosario de términos básicos para el mejor entendimiento de este documento formativo, y para seguir adelante en la comprensión del tratamiento de una patología constructiva, debemos fijarnos en el esquema que a continuación se presenta. En él se especifica de manera resumida cuales podrían ser los pasos a seguir por el personal técnico de la obra para alcanzar una solución al problema aparecido en la misma.









Patología





































Construcción Antigua




Construcción Nueva





































Visita Previa


































Fotos

Inspección de Daños




Toma de datos de los elementos constructivos existentes

Información Histórica


































Oferta




































Trabajos de Campo


Trabajos de Laboratorio


Trabajos de Gabinete








































Ensayos Destructivos

Físicos
Químicos

Correlaciones














Ensayos No Destructivos






Comprobaciones














Pruebas de Carga






Redacción de Informe Técnico














































INFORME


























PROYECTO


































REPARACIÓN






REFUERZO






























DISEÑO, CÁLCULO, MATERIALES, TÉCNICAS





Si analizamos detenidamente cada una de las etapas que se deben ir produciendo en el citado proceso, veremos como de todas ellas obtenemos datos que serán utilizados finalmente para conseguir encajar la relación entre la posible causa y el efecto o daño producido.

De todas las etapas, existen tres que tienen entidad propia, y que se resumen en:

  • Visita Previa: Es fundamental. Es la primera toma de contacto con la obra o el elemento dañado, y debemos ser capaces en poco tiempo de evaluar los daños aparecidos y asociarlos a una genealogía concreta de causas.
  • Informe: Debe ser el documento fedatario, que recoja cuantos trabajos se han realizado en los tres posibles ámbitos (Campo, Laboratorio y Gabinete) y a través de análisis comparativos de gradientes, cálculos, referencias bibliográficas y un largo etcétera de aportaciones técnicas, alcance como conclusión final la existencia de una relación causa-efecto, entendiendo como tal,  la correspondencia entre el factor origen que lo motiva y el factor daño aparecido.
  • Proyecto: Es la razón última de cualquier estudio de Patología en el que se llegue a determinar una problemática que requiere de actuaciones encaminadas a reponer las características resistentes y de durabilidad de los materiales, y por ende de los elementos estructurales analizados. En él se deberá detallar de manera minuciosa el tipo de trabajo a realizar, incluyendo cuantas justificaciones técnicas hallamos esgrimido para tomar la citada decisión.